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AÑO 2019 Vivimos en una época donde hay pocos que se hacen llamar: Sangre Limpia. Y esto no es por una extinción de los mismos, sino más bien porque nadie se reprocha que tipo de sangre son. La igualdad ha avanzado ampliamente en cuando a los derechos de los nacidos de Muggles. Hasta ahora no existe ningún movimiento conocido en contra de los hijos de seres no mágicos, por supuesto a excepción de uno que otro vándalo racista como comúnmente han existido por siglos. Sin embargo el que la gente se confié de la paz es un error: ¿Quién sabe cuando moverán la reina roja y harán un Jaqué Mate inesperado? {Leer más}

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Habitación Nº13 {Rosie} +18

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Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Peter Park el Jue Jun 12, 2014 9:07 pm

Habitación Nº13
Sábado, 13:35 horas, soleado, cielo despejado.
¿Cómo había llegado aquella muchacha a saber de las andadas en las que se enredaba Peter? Tampoco era algo que ocultara, pero no iba diciendo a gritos por ahí el precio que tenía una noche con él. Aparte, eso era sólo para muggles, pocas brujas se atrevían con el jovencito. Pero con una bruja podría hacer cosas que con muggles no. Aún así, la situación era extraña. Era su último año, la vida de ambos no tenía ningún punto en común, no tendría ninguna relación con ella a futuro. Unas horas, o una noche, no eran la muerte de nadie. Más cuando ya lo había hecho antes. Lo que tal vez hacía sudar las manos del joven era que era su compañera de curso. Que lo cuente a sus amigas no le preocupaba, le preocupaba que llegue a oídos de algún directivo de Hogwarts y que éstos creyeran que debían de intervenir en las decisiones del oriental. Pero de hacerlo ella quedaría mal parada. Y en todo caso, 250 galeones valían meterse en algún lío.

Peter estaba recién bañado, con ropa limpia y un aroma neutral que se puede encontrar en una gran gama de jabones de ducha. No debía dejar rastros en ella, ni su aroma ni marcas de guerra. Ya estaba en la habitación, sólo faltaba que ella llegara. No es que fuese esta su fuente principal de ingresos, pero el haberse creado con prostitutas había hecho que tomara ciertas costumbres de quienes sí lo tienen como profesión. En su maletín tenía de todo, algunos objetos mágicos que le serían útiles, algunas otras cosas que tal vez no utilizara. Siendo ella tan joven no sabía cuál sería su límite, porque las jóvenes tienen muchos límites.

Suspiró y se sentó como indio en la cama, estaba solo, por la ventana se veía el sol radiante y un cielo despejado. No necesitaba prender la luz, la ventana abierta era suficiente. Observó su vestimenta. Llevaba unos pantalones deportivos falsos, de esos que se quitan con sólo un tirón. Debajo ropa interior que de ropa tenía poco. Y arriba sólo una musculosa translúcida que dejaba ver todos sus tatuajes. Despeinó su cabello en la coronilla. Cerró los ojos un momento y volvió a suspirar. No le gustaba mucho esperar en estas circunstancias. El reloj comenzaría a correr dentro de tres minutos, si no llegaba hasta ese momento la esperaría otro rato. Y si no llegaba luego de media hora se iría. Tampoco es que alquilar la habitación le resultase gratis.


Última edición por Peter Park el Dom Jun 15, 2014 3:15 pm, editado 1 vez
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Rosie Huntington el Jue Jun 12, 2014 10:19 pm

Los rumores y chismes corren rápido, más rápido que el agua, uno tenía que descubrir si eran ciertos o no, eso era lo que estaba haciendo en esos momentos, me encontraba a unos cuantos pasos de entrar al caldero chorreante para encontrarme con aquel chico de cabellos llamativos que me llenaba de intriga, esperaba que todo aquello que sabía fuera de todo cierto, le di otra mordida a una de las fresas que traía conmigo para el camino, los nervios eran un poco visibles pero quien no lo estaría en esos momentos, había hecho un acuerdo con el, no era de las que hiciera eso siempre pero en estos momentos lo necesitaba, para olvidarme de todo lo que  pasaba en mi familia, el colegio y diversas actividades. El día estaba de lo más agradable, entre en el caldero, sabia que las miradas estarían en mi, llevaba un vestido  algo corto de color pastel pero para la situación en la que me contraria sería perfecto, fácil de quitar fácil de poner, no perdí más tiempo y me dirigí a la habitación número 13, donde sabría el me estaría esperando.

Si me concentraba bien podía escuchar el palpitar de mi corazón, se podría llamar a eso nerviosismo, era la primera vez que utilizaría ese tipo de servicio, tenía la esperanza de que mis satisfacciones fueran complacidas al cien por ciento o aún mejor, un poco más, humedecí mis labios con la punta de mi lengua, el sabor a fresas aun estaba presente en ellos, me acomode el cabello, alise mi vestido al estar enfrente de la puerta, tome aire mientras la abría sin tocar. Mire a Peter con los ojos cerrados, después mis ojos le dieron un recorrido rápido el lugar, como podía terminar en ese lugar, no importaba, solo tenía en mente una cosa que era lo más importante. Entre sin decir palabra alguna cerrando la puerta detrás de mí asegurando el picaportes  mientras me recargaba sobre esta, le seguí observando en silencio por uno momento fijando la vista en su cabello, tenía algo con el cabello de los chicos, era algo esencial para mi, sabia por lo que estaba en ese lugar, tendría que aprovechar cada minuto, el dinero era lo que menos me preocupaba podía dar hasta más de lo acordado, me separe de la puerta y di unos pasos hasta llegar delante de el –Aquí me tienes, como lo acordamos- le mire directo a los ojos cuando este los abrió, esforcé una sonrisa que más bien parecía una mueca torcida, aquello de contratar servicios era nuevo para mí, no sabía que ordenes tenía que seguir, que si y que no podía hacer aun que si yo estaba pagando por aquello tendría que ser yo la que decidir.

Mientras esperaba respuesta de aquel chico “enigmático” mire su ropa, sencillo pero útil, cada vez quedaba más en claro las cosas que había escuchado sobre este, acomode mi cabello un poco, podía sentirse el aroma de flores que yo emanaba, era el único aroma de aquel lugar tan sencillo en esos momentos.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Peter Park el Vie Jun 13, 2014 6:06 am

La puerta se abrió y ahí estaba ella. Peter tardó unos segundos en abrir los ojos. A ojos cerrados supo que era ella por el aroma a mujer (si es que a esa edad se le puede decir "mujer") y por el sonido de los pasos. Cada persona camina diferente, sólo es cuestión de escuchar. El joven era muy detallista en esas cosas, en los modos ajenos. Pero ahora ya no importaba eso. Era hora de hacer lo que debía hacer. Abrió los ojos.

La contempló. Sí, se veía bien pero aún así Peter era exigente. No corrían sus gustos en juego allí, sino los ajenos. Y ella, por algún extraño motivo, deseaba al oriental. O necesitaba descargar energía y éste no le desagradaba. Sonrió de lado al hacer contacto visual, ella también hizo un gesto que el joven no pudo descifrar. Lo que sí, nada que la hiciera dar vuelta y salir corriendo.

Usualmente ya se le habrían acercado mucho más, pero como bien sabía, cuanto más jóvenes e inexpertas más complicadas eran. Entonces a él le tocaba dar los primeros pasos. Se paró sobre la cama y caminó, saliendo de ella y quedando frente a la joven rubia. Se había arreglado para él aparentemente. O tal vez venía de una cita. Qué importaba. Se le acercó lo suficiente como para no poder huir del aroma florar. Lo respiraba y exhalaba al lado de su mejilla. Tenía la piel suave la jovencita, y sí, no era para menos. — Hueles bien, te ves bien... — La tomó de la cintura con delicadeza y la llevó hacia atrás los pasos suficientes para que ésta se apoyara en la puerta cerrada, y una vez allí la acorraló un momento, adentrando su nariz en el cabello de la joven, realmente era agradable su aroma y sus texturas.

Comenzó a besarle el cuello con delicadeza, para que pudiera apreciar el calor ajeno, la sensación placentera que generaba tal caricia. De a poco sus manos bajaron hasta sentir la piel de las féminas piernas y sin subir el vestido adentró poco las manos, para sacarlas nuevamente. Progresivamente los besos y caricias se hacían más intensos hasta que Peter decidió que hasta allí iba el pequeño jueguito. La tomó de las nalgas y con un solo movimiento la alzó, haciendo que su cintura chocase entre las piernas de ella, y que la puerta diera un leve golpe que seguramente quien estuviese del otro lado escucharía.

Soy tu esclavo hoy — Murmuró al oído ajeno. Se notaba el cambio de voz del oriental, antes más tranquilo, ahora excitado, aunque podía más que eso. — Así que puedes pedirme lo que quieras, lo que siempre has soñado, o lo que nunca te has atrevido. — El rostro del joven acompañaba la frase, con picardía extrema, dispuesto a lo que sea.

La apartó de la puerta, aprovechando que la tenía encima, y caminó hacia la cama, donde de un leve e indoloro empujón la hizo caer sobre el colchón, aunque Peter aún seguía teniendo la cadera ajena en su poder. Sosteniéndola con una mano, de una nalga, se despojó de la remera que aún así no lo cubría tanto, pero ahora sí podían vérsele todos los tatuajes con claridad. Este era el momento de esperar a ver si ella expresaba algo que quería, si lo dominaba un rato o si simplemente seguía con lo suyo. Que ideas tenía muchas.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Rosie Huntington el Sáb Jun 14, 2014 8:34 am

Le seguí mirando, el silencio del lugar era palpable,  los movimientos fueron rápidos, se levantó y de un momento a otro ya estábamos aún más cerca, la respiración del chico se escuchaba claramente, me quede en silencio, realmente en aquel momento era una persona ajena a todo aquello, algo nuevo, emocionante algo así como excitante tal vez esa era la palabra correcta por que el hormigueo en mis manos no era para nada normal, no sabía lo que podría esperarme en aquellos momentos pero no daría marcha atrás, quería intentarlo algo para recordar después. Su voz fue la que me saco de mis pensamientos, sentí como una pequeña descarga recorría todo el cuerpo al momento de que sentía el roce de sus manos contra mi cintura, después el frio  de la puerta detrás, estaba acorralada algo que no me agrava pero estaba dispuesta a cooperar, entreabrí un poco los labios cuando   se adentró más en mi cabello.

Los besos comenzaron, coloque una mano en su espalda y otra en su nuca introduciendo los dedos en el cabello rosado, todo aquello empezaba a ser más agradable, no era una chica tímida pero  me gustaba analizar la situación primero así que me deje llevar, cooperando en todo aquello no podía quejarme por algo que estaba pagando, mis ojos se cerraban por un momento mientras las caricias en mi piel fluían, la sensación era placentera, abrí los ojos de golpe cuando sentí las manos en mis muslos y una mueca picara se dibujaba en mi semblante, era el momento que empezara la verdadera diversión. Sus palabras me abrían las puertas a lo que alguna vez quise pero nunca me atreví a pedir, me mordí el labio con fuerza   dejando de acariciar su espalda y cabello,  la palabra “Esclavo” era lo que más me había gustado, también dejaría que el tomara el control pero por el momento solo quería pedir algo, una cosa que siempre quise intentar.

Puse una mano sobre mi pecho al momento de caer en la cama, me quede mirando el techo por unos segundos, cuando volví a poner mis ojos en Peter este ya no tenía remera, le dedique una sonrisa mientras mis ojos recorrían los tatuajes de su cuerpo, coloque los codos en la cama para darme impulso y poder levantarme, alargue una mano y empecé a tocar cada figura que tenía, comencé en el pecho, primero solo con las yemas de los dedos, delicadamente, después colocando por completo la mano para abarcar bien cada espacio –Un látigo…si, eso quiero, quiero experimentar eso- hable mientras le seguía acariciando el abdomen , con el dedo índice trazaba los tatuajes, levante la vista  -O tu que me sugieres, estoy dispuesta a cooperar en todo, puedes sorprenderme, enseñarme lo que plazca, lo que quiero es salir de la rutina…-  mis ojos brillaron empezando a imaginar algunas cosas, me dejaría dominar por el momento, quería saber todo lo que aquel muchacho era capaz de hacer.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Peter Park el Dom Jun 15, 2014 3:15 pm

"Látigo", no, era muy pronto para eso. Tal vez, dentro de unos minutos. Era evidente que los muchachos con los que ella estuvo no habían sido muy creativos. Y para eso estaba Peter, para, como bien había dicho Rosie, sacarla de la rutina.

De su pantalón sacó la varita, y con un murmullo un par de objetos volaron, objetos que permanecerían flotando allí, al alcance de ambos, hasta que alguno de los dos los tome o simplemente se vayan alejando a medida que pase el tiempo. Primero, el látigo, allí lo tenía Rosie, flotando a su derecha por si quería tomarlo. Era negro, un látigo normal, sólo que éste jamás daría un golpe lo suficientemente fuerte como para que alguien se sintiese realmente agredido, la idea era pasarlo bien. Otro objeto era una cuerda negra, a juego con el látigo, una cuerda también hechizada para no generar exceso de dolor, con la que alguno terminaría atado a la cama en el transcurso del día, y que a voluntad el atado podría zafarse de realmente quererlo así. Y luego estaba ese otro objeto que Peter tomó, una vela roja que encendió, con una tenue llama. Tomó un segundo para, con otro movimiento de la varita, cerrar las cortinas y así el ambiente fuese algo más tenue, y la vela tuviese más atención.

Tienes un lindo vestido, realmente te queda precioso. — Soltó la vela y ésta quedó flotando a su lado. Prefirió ocupar sus manos en acariciar la suave tela de la prenda ajena. La acarició desde los hombros, pasó las manos por los senos de la rubia, por su cintura, hasta llegar al final del vestido, donde tomó la tela con firmeza. — Es lamentable que ya deba irse. — Su voz denotaba que nada de lamentable tenía aquello. Se arrodilló ante ella. Desde ese ángulo tenía directamente frente a sus ojos los pechos de la fémina. Le acarició las piernas, contemplándolas con deseo, y volvió a adentrar sus manos en el vestido, pero ésta vez para llevarlo hacia arriba. Se supone que los vestidos se quitan hacia arriba, o eso era lo que Peter tenía entendido. Si éste tenía una ciencia diferente entonces necesitaría la ayuda de la dueña del vestido para poder quitárselo. Aunque no tenía prisas. Aprovechó una pausa donde ambas manos se juntaban en las nalgas ajenas para besar el cuello de la rubia nuevamente, bajando despacio, buscando el busto y volviendo a subir. Un juego de tacto donde cada centímetro de piel explorado aumentaba la excitación propia y esperaba que aquel deseo resultase placentero para la joven.

Continuó apartando la ropa ajena, con el objetivo de que el vestido desapareciera de su vista. Y con delicadeza guió el torso de Rosie para que se recostara nuevamente en la cama. Peter tomó la vela que seguía flotando cerca y dejó caer unas gotas de cera sobre su propio pecho. Bien, no quemaba, como debía de ser. Al instante un olor a cerezas lo invadió, y dicha cera en vez de endurecerse se iba derritiendo, dejándole un calor y un cosquilleo agradable. Esperó que las cerezas también le gustasen a ella, a él le fascinaban. Ahora tocaba dejar caer unas gotas en el vientre ajeno. Hizo una línea recta desde el centro de los senos hasta casi la entrepierna de la joven, y de una sola lamida suave, húmeda y sin prisas vio que efectivamente, tenía un gusto a cerezas más que agradable. Soltó la vela, ésta ya sabía a quién dejar caer gotitas de cera cada tanto.

Cada gota que caía en el vientre ajeno era lamida y gustada con gula y lujuria por el insano oriental que a su vez no descuidaba el tacto con las piernas de la rubia. Despacio y con delicadeza éste rozaba la intimidad femenina de vez en cuando, con caricias simples y suaves, sin darle ni mucha ni poca importancia. Sólo para comprobar la humedad que le produciera aquello. Por parte de él, ya se podía distinguir una protuberancia más que notoria en su entrepierna. Era evidente que algo más que respetable guardaba allí. De lo contrario no podría prestar esos servicios. Y, por alguna razón genética, la lengua del oriental también era bastante larga, algo que él realmente ignoraba o no le importaba. Pero ésta quería llegar más allá de la cintura, y siguiendo sus impulsos continuó su camino hacia abajo, abriéndose paso hacia la zona íntima de la deliciosa joven que tenía en frente. De haber habido braga de por medio, él se habría encargado de eso. Tomó la vela y puso unas generosas gotas donde seguramente hasta el momento nadie había dado sabor. O eso supuso, tampoco importaba.

Puedes olvidarte de todo y de todos, sólo eres tú ahora. — Peter miró hacia el rostro de la rubia y sonrió de lado, luego se aventuró con cuidado a bajar sus besos desde el ombligo de ella hacia su objetivo, la zona más sensible. Llegó allí, sabiendo previamente los puntos más y menos sensibles, sabiendo que con tal o cual movimiento obtendría tal o cual resultado. Lo que le importaba era que se humedeciera lo más posible, y si llegara a provocarle un orgasmo no habría problemas, si total la idea era generarle los más posibles y que saliera exhausta.

Y claro que cualquier indicación que ella dijera era palabra santa y él lo haría. Si debía parar pararía. Lo que ella quisiera, ese era el objetivo.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Rosie Huntington el Lun Jun 16, 2014 5:22 pm

Seguí  acariciándolo, me gustaba el tacto de mis manos con su piel, era algo frio pero agradable  las ansias me mataban por saber que pasaría, que haríamos o que cosas nuevas aprendería en estos momentos  seguí con la mirada sus movimientos mientras sacaba la varita y algunas cosas quedaban flotando frente a mí, el látigo fue lo primero que vi, muy cerca de mí las manos me hormigueaban por querer tomarlo pero tenía que ser paciente aun que esa idea no me agradable soy una mujer algo desesperada por que las cosas sean rápido, claro todo depende de qué cosa sea la que quiera rápido o si la quiero más lento.  Después puse la vista en una vela  que fue tomada por el, el ambiente empastaba  a cambiar, ahora  nos encontrábamos a casi oscuras de no ser porque Peter había encendido la vela  cada vez mis ganas de saber que pasaría se hacían más grandes, todo ese ambiente me estaba gustando, mi respiración era tranquila, me quede quieta cuando las manos del oriental empezaron a moverse desde mis hombros hasta el final de mi vestido –Bueno, ya me estaba estorbando así que me alegra que tenga que irse- dije con voz divertida  mirando cómo se empezaba a agachar, mordí mi labio mientras miraba el techo del lugar, me estaba relajando más de lo normal, las caricias empezaron a dar resultados, con cada movimiento que hacia sentía como mis pezones empezaban a endurecerse, el tacto de sus labios con mi cuello, tenía ganas de tomarle de los cabellos, en esos momentos estaba teniendo todo el autocontrol posible.

Me saque el vestido con un fácil movimiento  por la cabeza, de todas formas no seria necesario y ya lo tenía más arriba que nada, me recosté sin quitarle los ojos de encima al chico, pendiente de todos los movimientos, estaba a su merced en aquellos momentos, observo como este de nueva cuenta tomaba la vela y dejaba caer unas gotas sobre  en su pecho, no observe que demostrara dolor, eso me aliviaba, sentí un ligero aroma a cereza, era dulce, agradable no me empalagaba tanto como lo hacía la mayor parte del tiempo, sentí un cosquilleo al caer la primera gotita, la humedad de su lengua provoco que soltara un suspiro  de deseo .

Apreté las sabanas  mientras cerraba los ojos dejándome llevar, poco a poco sentía la humedad en mi entrepierna, apreté fuertemente los labios cada vez que sentía las caricias en mi intimidad, la piel se me erizaba, las gotas seguían cayendo, despacio  coloque una de mis manos sobre mi pecho empezando a acariciar el pezón despacio, las gotas dejaron de caer sobre el vientre, abrí los ojos despacio, sentía como algunas gotas de sudor recorrían mi frente, en aquel momento valía la pena sudar, levante un poco la cabeza para mirarle encontrándome con una sonrisa en forma de respuesta, me estaba matando lentamente con todo aquello.  

Mi respiración era poco a poco más entrecortada, mis ojos los cerraba con fuerza apretando los labios para no soltar uno que otro gemido, busque su cabello y lo tome con fuerza enredando mis dedos en este –Mas…por favor- dije intentando que no se me quebrara la voz con algún gemido, lo que hacia aquel chico en esos momentos era magnifico y sin aun tener que entrar por completo con su miembro -50 puntos para Hufflepuff- me atreví a decir pero esta vez terminando la frase con un gemido, abrí los ojos le observe concentrado, sentía que la humedad en mi aumentaba cada vez más, ningún polvo que había tenido antes se comparaba con todo aquello, sabía que era solo el principio pero para serlo era algo realmente alucinante, entonces recordé los artículos que habían aparecido junto con  aquella vela, mire alrededor me parecía ver una cuerda que hacia jugo con el látigo y así fue, me sostuve con una mano como pude intentando no caer en la cama por todo aquello que estaba sintiendo con los movimientos que lograba en mi intimidad Peter, logre tomarla y la apreté con fuerza  para después colocar la mano sobre el hombro de él y apretarlo con fuerza, mi pecho se movía con un poco más de rapidez, el aire me era aún más necesario, es escuchaba mi respiración entrecortada en la habitación –Usa la cuerda-susurre entre más gemido, me encontraba lo suficientemente húmeda pero mi cuerpo pedía más, aparte un poco de cabello de mi frente  para tomar una bocanada grande de aire, abría un poco más las piernas para intensificar aquel placer que  esperaba no terminara pronto.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Peter Park el Lun Jun 16, 2014 10:03 pm

¿50 puntos? Peter no pudo evitar gesticular algo que se supondría sería una expresión de "no me lo esperaba", claro, porque jamás nadie había sabido de dónde venía él. Graciosa la joven barbie doll, eso le agradó al oriental. Entonces él también podría bromear si quería.

Cuando comenzó a moverse tuvo que levantar la vista para ver qué hacía. La dejó tomar ella la cuerda, no estaba tan lejos. Con una última e intensa lamida concluyó sus caricias íntimas para serle de sostén ya que por el momento en que ella colocó la mano en el hombro él había sido su soporte. La vio a los ojos al atenderla, el rostro del muchacho mostraba excitación y él también había cambiado su ritmo al respirar. La cicatriz del rostro se le veía algo más roja de lo usual, resaltaba, pero la joven ya conocía tal marca, era evidente ante todos, y si no fue impedimento antes menos lo sería ahora.

La cuerda, claro que sí. La tomó y guió los tobillos de la fémina lo más cerca posible de sus nalgas, lo que la flexibilidad le permitiese, como si estuviese en cuclillas pero recostada. Le ató el tobillo al muslo, las manos por detrás y el otro tobillo y muslo que faltaban. La joven no podría mover sus brazos, ni cerrar sus piernas, estaba completamente a la merced de lo que el oriental quisiese. La vela seguía haciendo su trabajo, haciendo que caigan gotas sobre ella, aunque esta vez caían sobre sus senos. Peter aprovechó para gustarlos, y al subir de a poco por el cuello ajeno avisó, para que se quedara tranquila — Cuando quieras zafarte simplemente tira de la cuerda. — Así de sencillo era, que tampoco es que estuviesen en un secuestro, esto era para divertirse. Tampoco debería de dolerle estar atada, la cuerda era bastante suave.

Acarició la silueta que tenía en frente y dedicó unos segundos a observarla de manera sucia, como si en su mente pasasen millones de cosas que podría hacerle. La tomó de la espalda y la alzó, llevándola más al centro de la cama y así él poder también arrodillarse en el colchón. Con una mano se sostuvo sobre ella y con la otra le masajeaba un suave seno, sintiendo la dureza y textura del pezón. Volvió a besarla desde el otro pezón, despacio hacia su vientre, y bajando más, obviando su entrepierna con picardía. Salió de la cama y de un tirón se deshizo de sus pantalones para saltar nuevamente sobre ella. Lo que cubría su miembro ahora era una tela similar a la de su remera translúcida, sólo que ésta se rompía fácilmente. Ropa interior especial para los momentos de ansiedad. O sea que, según él, aún no era el momento.

Se dio el lujo de acercarse lo suficiente para reposar su cuerpo sobre el de ella, sin dejarle todo su peso encima. Por primera vez se le acercó al rostro, le vio los labios y las facciones con detenimiento, como una fiera examinando a su presa. Dejó que su miembro rozara la intimidad ajena, pudo sentir su humedad a través de la inútil tela que los separaba. Los movimientos de cadera que hacía el oriental eran leves, rítmicos, pausados, para acrecentar el deseo en la joven, para desesperarla un poco. La sintió algo fría allí, o es que su miembro estaba más caliente que ella. Vaya a saber. Mientras la provocaba agregó esos besos en la delicada piel del cuello de la rubia, respirando arrítmicamente de vez en cuando. Intentaba provocar algo de ansiedad, pero él también comenzaba a sentir esa necesidad de que el placer aumentara. — Eres deliciosa — Murmuró en su oído, acompañando con una suave lamida hacia el lóbulo de la oreja ajena — Y tan húmeda... suave... — Bajó una mano hacia la zona íntima de Rosie para acariciarla allí con el dedo corazón. Resbalaba en la humedad de ella, tanto que su propia anatomía guiaba tal dedo a la entrada de su cálido escondite. Y poco a poco, caricia a caricia, fue adentrándose en ella sin ir demasiado profundo, lo suficiente para notar que era una joven bastante estrecha, al menos por ahora. — Lo único que tendrás que explicar hoy es el por qué quedaste afónica. Espero que encuentres una buena excusa. — Comentó divertido al comenzar a buscar aquel punto interno de la rubia donde las simples caricias circulares la harían perder completamente el control, ese punto que muchas veces terminaba en una fuerte e intensa descarga de placer, pero no quería llegar a eso. Cuando creyó que era suficiente, bajó la intensidad y retiró el dedo, llevando la humedad que traía consigo hacia el vientre de la joven.

Si se desató sola, bien, sino él la liberaría. Tomó las manos ajenas y las guió hacia su ropa interior falsa, mostrándole que con sólo tirar ésta se iría. Para eso se arrodilló frente a ella y esperó a que se acomodase como quisiera. Una vez desnudo y expuesto, disimuladamente, se colocó una membrana extremadamente fina y transparente que al instante se hizo prácticamente invisible. — ¿Quieres probar primero? — Preguntó dejando unas gotas de aquella dulce vela en ese pene erecto que sostenía con una mano. La sugerencia era clara, si ella quería sentir primero entre sus labios lo que luego entraría en su intimidad. — ¿O compras directamente? — La vela también era lubricante, así que tampoco estaba de más. Peter no tenía preferencias, lo que ella quisiera estaba bien por él. Debía preguntar antes de entrar, y no es que simplemente entraría. Cada cosa a su tiempo, pero allí necesitaba saber lo que ella quería.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Rosie Huntington el Mar Jun 17, 2014 9:04 pm

En mi rostro el placer era palpable, tanto como en el de aquel joven que sabía lo que estaba haciendo y de una manera espectacular,  cada parte de mi cuerpo cobrara vida, el placer me llenaba el cuerpo, esa sensación me gustaba y cada vez quería más, no era de esas chicas que se conforman con lo primero, necesitaba mas, mi cuerpo y yo lo queríamos, aumentar todo aquello cada vez mas, lo que había experimentado en el pasado no era nada comparado con esto, no importara lo que costara, cada centavo estaba siendo bien utilizado y de qué manera. Quería tocar el rostro del oriental,  enredar mis dedos en su cabello color chicle, acariciar e incluso dejar marca en la espalda de este, pero todo a su momento, mordí mi labio esperando su siguiente movimiento.

En aquel momento agradecía ser una persona atlética y flexible, nunca se sabía de que manera le serviría a futuro todas esas clases de gimnasia que se tomaban en la infancia, en el momento que sentí la cuerda en mi piel, un calor se incrementaba en la zona donde estaba el amarre, un calor que se disfrutaba, moví por un momento los dedos cuando tenía las manos en mi espalda  al sentía las gotitas caliente en mis pechos, quería tocarlos, en aquel momento mi “odio” hacia las cosas calientes quedaba a un lado, aquellos amarres, la forma en que ahora me encontraba, había escuchado mucho hablar sobre aquella picara técnica, ahora tenía el placer de experimentarla, solté un gemido cuando los labios de Peter se  posicionaron en mis pechos, estaba a punto de pedir que regresara con aquella lengua bípeda saborearlos, pero sus palabras me hicieron sonreír aún más ; Me volví a topar con su mirada, aquella que estaba llena de deseo, podía notarlo, me huméctese los labios nuevamente, estaba húmeda, sudada pero mis labios se resecaban y necesitaban de aquella humectación. Todo el trato que recibía era con algo de cuidado no podía quejarme por aquello , cerré los ojos cuando tomo control de mis pechos, quería soltarme de las manos pero esperaría, mire su cabello, esas ganas de tomarlo y sentir poder sobre él era incontenible.

Abrí la boca de poco a poco cuando observe aquel miembro, no oculte mi sonrisa de oreja a oreja, solté mis manos pero aun dejándolas detrás  “autocontrol Rosie” me repetía en mi cabeza, pero quería tocarle palpar aquel miembro erecto, al momento de que estuvo encima de mi unos gemidos se escaparon de mi boca, aquello eran más que placentero, seguía sus movimientos de cadera,  una parte lo quería dentro de mí, otra quería que aquel juego seguiré más así que opte por la segunda opción, cuando el dedo entro dentro de mi mis manos casi por movimiento propio se encaminaron a la espalda de Peter, acariciando, arañando un poco esta, nada que pudiera lastimarle , mis dedos jugaban en su espalda y cabello, atrayéndolo un poco hacia mí,  respiración entrecortada, jadeos en su oído, los labios húmedos –Tal vez pueda decir que me mostraron la mejor varita y fue tanta mi  impresión que lo demás es historia- unas risitas mezcladas con jadeos, sentía como mi cuerpo vibraba, unas pequeñas sacudidas, acaso sería posible que estuviera por venirme, intentaba controlarlo, apretaba mis labios fuertemente, pero que importaba si alguien más escuchaba mis gemidos, así que abrí la boca gimiendo sin soltar por ningún momento la espalda del oriental, la magia de los dedos se apagaba lentamente, me sentía totalmente húmeda no solo por dentro sino por  fuera, empezaba a sonreír de poco a poco. Ahora estaba completamente libre y aquel miembro a plena vista aún más cercano, le contemple lentamente desde el cabello hasta el miembro  cuando dejaba caer algunas gotas, apreté mis labios controlando la respiración, apreté las sabanas, en mi rostro mostraba deseo, excitación  -Probare un poco, se ve muy bien, comprobemos si sabe de igual manera- me acerque a gatas, y lentamente primero con una mano toque el pene, lo acaricie desde la punta hasta el final, después coloque la otra mano, estaba húmedo, una mano sobre otra, tome el tronco con algo de firmeza y busque los ojos del chico que me miraban directamente, empecé a mover mis manos, primero hacia arriba, después hacia abajo, lentamente aumentando cada vez más el movimiento de mis manos, estaba duro, erecto aquel pene era más que aprobable, acerque mi poca, tomándolo ahora solo con una mano y lo introduje lentamente en mi boca, concentrándome en respirar solamente por la nariz moví mi cabeza hacia delante intentando meterlo todo en mi boca pero no tenía mucha prisa, pase la punta de mi lengua por el pene mientras lo sacaba de mi boca, me retire solo un  poco para poder recogerme el cabello,  volví a introducirlo en mi boca pero ahora solo la punta, moví mi boca intentando gesticular el alfabeto mientras comenzaba a introducir por completo el pene en mi boca sabía que con esto cubriría más espacio, puse mis manos en la entrepierna de el para sostenerle  haciendo los movimientos mas rápidos, después lentos, el sabor a cereza estaba presente en aquel miembro ancho y erecto, disfrutaba el sabor, la textura, lleve una mano juguetona a mi intimidad, acariciando esta lentamente,  los gemidos eran casi reprimido por aquel pene que  en aquellos momentos estaba en mi boca, lo volví a sacar lentamente, tome aire y lo mire a los ojos, mi pecho subía y bajaba por causa de aquella agitación -¿Ya podemos usar el látigo?- mis labios estaba humectados a causa de aquella felación, pero necesitaba más placer y conocer que sensación causaba aquel látigo  que siempre quise probar, coloque una de mis manos en mi pecho acariciándolo hasta llevarlo de nuevo a su miembro firme
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Peter Park el Miér Jun 18, 2014 10:43 pm

Peter se sentía extraño en el papel de espectador, pero él ya conocía eso de sí mismo. Estaba bien, le daba tiempo para pensar en qué haría con ella luego. Cerró los ojos al sentir su masculinidad entrar en la boca de la rubia, el cambio de texturas, temperatura y humedad le agradaba, aunque vale decir que su preocupación con las jóvenes era que se les ocurriese morder de más o no controlaran lo que hacían, puesto que ya le había pasado antes, y así como él jamás enviaría a ninguna chica a San Mungo, tampoco quería volver por un incidente tan vergonzoso. Pero bueno, Peter es un mar de traumas y por eso le resultaba medio imposible disfrutar de aquello con una desconocida, pero no sólo las mujeres fingen placer, y éste muchacho bastante bien entrenado estaba. Tampoco es que haya durado tanto, pero mientras duró acarició la melena de la barbie humana, también la silueta que podía ver y alcanzar de su espalda. Los gemidos y el placer ajeno lo mantuvieron erecto y excitado. Luego, el látigo, eso quería y tal vez había llegado el momento.

Cruzó miradas con ella y le sonrió con ese rostro de locura que traía hace un rato consigo, acorde al momento. Tomó él el látigo, y comprobó su rigidez curvándolo, luego lo blandió en el aire, golpeando la nada, cosa que produjo aquel ruido característico del objeto. — Eres mala, y debes ser castigada. — Comenzó tomándola de las muñecas y volviendo a la cuerda. Ésta vez la ató las manos al frente, y éstas al respaldo de la cama, ubicándola con firmeza pero sin llegar a ser brusco, sólo para ponerla como si anduviese a gatas. Él se quedaría detrás, pero ella podría voltear de así quererlo, también podía zafarse, si era la misma cuerda de hacía momentos. — Es momento de que purgues tus errores. — Tomó con la mano llena la nalga de la fémina, masajeándola, procurando que no le quedase ni un centímetro por recorrer. El segundo latigazo no tardó en oírse, pero éste no fue para ella sino que fue dirigida a la pierna de Peter, para ver que sin importar la intensidad, el dolor sea siempre similar. O sea que jamás la marcaría, ni le dolería, sólo dejaría la sensación de golpe, el cosquilleo y la sensación de calor en la zona. El tercer latigazo llegó y éste sí fue para la adolescente. Aprovechó para acomodarse tras ella, con la mano libre volvió a tocar la humedad ajena, a hacer caricias, a introducir despacio un dedo, golpearla con el látigo si reaccionaba al placer y así volver a juguetear allí. Guió las piernas ajenas para que las abriera un poco más. La acarició con el látigo en aquella zona ya empapada y de imprevisto le latigueaba nuevamente alguna nalga, cosa que ambas recibiesen por igual. — ¿Qué no puedes gemir más fuerte? — Dijo divertido el joven, era evidente que no iba de mal modo, sino a juego con el dominio que daba tener tal objeto, debía de ser un poco malo con ella. — No te oigo. Ves cómo eres mala. — Otro latigazo, ésta vez a una pierna. Peter se agachó un poco para lamer nuevamente la húmeda entrepierna, pretendiendo generarle un frenesí de placer que la hiciese gemir con fuerza.

Tomó la vela, dejó que cayera un chorro interesante de líquido en la expuesta intimidad, dejó que éstas gotas cayesen hasta la cama, haciendo una mancha roja, y se acercó a ella dispuesto a hacerla sentir lo que quería probar. Primero acarició la resbalosa zona de Rosie con la punta de su miembro erecto. Pensó nuevamente que la rubia era pequeña de allí, que seguramente no fuese tan placentera la entrada para ella, pero luego se acostumbraría. — A la cuenta de tres verás las estrellas. Espero que estés lista. Uno... — Se ubicó donde debía de entrar, sólo tenía que empujar hacia adelante y entraría, aunque ahora pareciese físicamente imposible. El cuerpo humano es algo asombroso. — Dos... — Separó las nalgas de la joven y las masajeó, también se le acercó un poco más pero sin introducir nada, sólo movió despacio su miembro, haciéndole notar que estaba allí, que pronto estaría dentro. — Tres. — No fue tan rápido ni al instante en que dijo el último número. Fue presionando hacia adelante, despacio. Primero parecía sólo presión, porque no entraba, sólo empujaba, hasta que cedió de golpe y entró la punta, algo que quitó un suspiro legítimo al oriental. Siguió introduciéndolo con cuidado. — ¿Estás bien? — Preguntó con una voz que salía de cualquier juego. Por su parte, estaba metiéndose en algo estrecho, cosa que se sentía como... ahogado, pero agradable, por supuesto. Paró donde estaba, había metido la mitad, pero aún así comenzó a sacarlo de a poco, no del todo, para volver a enterrarlo, ésta vez más adentro, pero sin estar todo aún. Así tendría que ser hasta que se dilate lo suficiente como para aguantar algo un poco más movido. No por ella, sino que él también necesitaba cierta fluidez y espacio, de lo contrario, podría ser doloroso para cualquiera. O bueno, para Peter no sería doloroso, pero incomodarla no era el punto.

En el suave vaivén logró entrar por completo y esperó cuando eso sucedió. Luego empujó más, como si quisiera llegar más allá de donde físicamente le era posible, y ahí comenzó con un vaivén normal, rítmico, básico, necesario. Poría ver cómo le brillaba el miembro de humedad cada que salía y dejaba ver algo de piel, las venas resaltaban allí, y sabía que en todo su cuerpo seguramente también. Con el látigo marcó la silueta femenina que tenía en frente, pero no la golpeó. — Hoy tendrás la cantidad de orgasmos que desees... uno tras otro... los que puedas resistir... — Dijo algo entrecortado. Eso era una promesa, y hasta tal vez luego pueda subir su precio. Sonrió del lado de la cicatriz por aquello que pensó, luego vería cómo seguía todo. Mientras tenía que abrirse espacio en ella, sentirse más libre y menos a presión, aunque a veces eso no sucedía. Ya vería. Se inclinó un poco hacia adelante, para acercarse a ella, para hablarle en un susurro sucio. — ¿Con quién te tocas en las noches? — Comenzó en un tono divertido — ¿Con quién te masturbas en los baños o sitios donde crees que estás sola? — Acarició el pecho de la joven, palpó el duro pezón y volvió a recorrer el cuerpo de la fémina con dicha mano, volviendo a masajearle una nalga al final. — Grita su nombre cuanto quieras. — La invitó, imaginar también valía, cómo no. Aparte, que gritase su nombre, si bien era capaz de ignorarlo, prefería que gimiera por alguien más. También a él le resultaría entretenido fingir ser otro.

Según él, más dilatada de lo que estaba no podría estar, así que cualquier posición que ella propusiera sería bienvenida. Y cualquier deseo saciado.
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Re: Habitación Nº13 {Rosie} +18

Mensaje por Rosie Huntington el Dom Jun 22, 2014 9:19 pm

Aparte mi cabello del rostro, el sudor resbalaba por todo mi cuerpo y mi intimidad estaba húmeda gracias a que los dedos, lengua, labios del oriental trabajaban de la mejor manera, podía sentir el sabor de su miembro aun en mis labios, le observe notando el tamaño de pene era realmente satisfactorio con solo verlo, erecto, duro, mi pecho subia y bajaba con lentidud de nueva cuenta volvi a mirarle a los ojos su rostro demostraba locura total al igual que el mío necesitaba volver a tener contacto físico de nueva cuenta y asi fue, observe como tomaba el látigo tan solo el ruido que se produjo de este en el aire hizo que mi cuerpo se erizara mientras cerraba los ojos. Estaba totalmente a su merced hasta aquel momento el placer era mayor aumentando cada vez más, me coloco a gatas con las manos amarradas al frente a mi mente venia el recuerdo de más joven, encontrando los videos eróticos de mi hermano, mordí mi labio de placer al escuchar sus palabras – Castígame con lo mejor que tengas- agache mi cabeza podía observar mis pechos mojados por el sudor, mi abdomen y a Peter detrás de mi, observe como golpeaba primero su pierna con el látigo y después sentí el calor acompañado del ruido del látigo con mi piel, levante la cabeza de forma rápida gimiendo por el placer causado de nuevo sentí sus dedos dentro de mí, los gemidos aumentaban esta vez no podían ser contenidos por mucho, pero estaba en ese lugar para expresarme, sentir cosas nuevas, así que poco importaba si por fuera escuchaban mis gemidos.

Me encontraba más excitada, el oxígeno por momentos me faltaba a causa de abrir la boca grande, en ocasiones inhalaba más de lo debido, el látigo chocaba contra mi intimidad húmeda, el placer de esto recorría todo mi cuerpo, los bellos de la nuca los sentía erizados quería liberar mis manos para poder acariciar mis pechos, el tercer latigazo fue aquella gota que derramo el vaso, los gemidos se hacían más fuertes, se intensificaban, lentos, duraderos, fuertes, sentía como explotaba por dentro, las gotas recorrer mi entrepierna, mis piernas se abrieron aún más cuando la bípeda lengua se apoderaba de esta, agachándome -Por Merlin…mas fuerte- necesitaba más placer, mi cuerpo lo pedía al igual que yo. Su lengua se alejaba dejándome completamente húmeda con ganas de yo misma poder darme placer, el abdomen empezaba a doler, un dolor que gustaba. El momento más esperado de aquel encuentro estaba por llegar, sentiría aquel miembro que no mucho había probado con los labios estaría dentro de mí. Moví mis caderas al sentir solo el ligero rose de la punta del pene, el estasis recorría mi cuerpo, cerré lentamente los ojos cuando escuche el numero dos estaba preparada para recibir “el premio mayor”. Apreté el respaldo de la cama fuerte cuando sentí que aquel miembro empezaba a entrar, el gemido que solté salió de lo más profundo de mi ser, podía sentir las piernas vibrar, lance un poco para atrás las caderas dejando que entrara un poco mas, al principio dolió un poco después el cuerpo se acostumbrara relajándose –Mejor que nunca…-un suspiro concluyo la palabra , sentí como comenzaba a salir, abrir los ojos, no quería que saliera lo quería aún más dentro pero entonces regreso, movimientos suaves, nada que pudiera incomodarle, mis caderas empezaron a seguir aquel movimiento rítmico, el calor de la cuerda en las muñecas aun podía sentirlo, acomode mejor las manos para así mantenerme en una buena postura, gemido tras gemido, envestida tras envestida sentía como placer se apoderaba por completo de mí, la humedad en mi entrepierna cada vez era mayor, logrando la entrada del miembro con más facilidad, el ruido del choco que caderas era fascinante, le ponía más sabor al momento.

Quería gritar de placer, el único ruido del lugar eran mis gemidos, nuestras respiración y el golpe de las caderas, una sonrisa apareció en mi rostro cuando este concluyo de hablar –Ran…-cerre la boca pero su nombre era el primero que aparecia en mis labios, aquel rubio de ojos penetrantes era la cosa que más deseaba -Randall….Randall, mas fuerte, mas adentro- por cada palabra era un gemido, quería explotar sus caricias sobre mis pechos vulnerables dieron como resultado un orgasmo tan placentero deje caer mis hombros pero rápido me recuperaba, moví un poco más rápido mis caderas su miembro dentro de mí me volvía completamente loca, quería aún más placer, está seguro de que aquel chico de cabello pastel lo podría lograr. Logre desatarme dejando libre mis manos, tome suficientemente aire, intentaría tomar el control de las cosas –Déjame estar a mi arriba- su voz era casi inaudible debido a los gemidos y orgasmos -Túmbate en la cama boca arriba y veamos que puedo hacer- dije sin dejar de mover mis caderas pero ahora tenia las manos libres, quería ver que tanto podía poner de mi parte en aquel momento.
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